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La mediación

Mediación con Adultos Mayores

“Creemos un nuevo marco de valores que reconozca que las personas mayores son activas, ciudadanos conscientes de sus derechos, adultos mayores protagonistas de sus cambios y que continúan aportando a la sociedad hasta el final de sus vidas”.

Las relaciones familiares han cambiado. Se necesitan fórmulas distintas para elaborar esta nueva realidad. Fórmulas que dirijan la atención hacia un nuevo modelo basado en el respeto a la diversidad, a la autodeterminación de las personas, a una valoración de los mayores diferente al antiguo concepto de utilidad social, asociando la vejez con ausencia de valía.

El programa de Mediación Intergeneracional ha estado subvencionado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad desde 2011 hasta 2017 y en 2018 hasta la actualidad está financiado por la Comunidad de Madrid. Constituye una fórmula para que las familias resuelvan sus desacuerdos y los mayores puedan seguir decidiendo sobre su propia vida.

La mediación es la intervención de un equipo mediador que ayuda a conseguir acuerdos para que las situaciones conflictivas familiares se aborden de forma pacífica y los miembros de la familia propia y la extensa puedan seguir manteniendo la relación entre ellos, favoreciendo las propias decisiones y el acuerdo conjunto entre los diversos familiares, los objetivos son:

 
  • Fomentar que los mayores sean protagonistas de sus cambios.

  • Promover las decisiones conjuntas para favorecer el vínculo familiar.

  • Separar el crecimiento físico del psicológico.

  • Reconocer las emociones de los mayores.

Pueden acudir las familias que presenten discrepancias a la hora de abordar situaciones donde el conflicto está en esas diferentes maneras de entender la situación, tales como:

 
  • Discrepancias en cómo contribuir al cuidado de los padres o un familiar.

  • Desacuerdo a la hora de respetar la decisión de los padres.

  • Desacuerdo entre familiares adultos.

 

¿Cuál es el resultado?

Mejora:

  • La participación de todos los miembros del núcleo familiar en el proceso de negociación.

  • La responsabilidad de los mayores en su autocuidado.

  • La relación continuada con los miembros de la familia.

  • La autoestima de padres e hijos.

 

Reduce:

  • Los sentimientos negativos.

  • El enfrentamiento.

  • La duración del conflicto.

  • La posibilidad de acudir a un procedimiento contencioso.