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Mediación en Ruptura de Pareja

Dejar la relación de pareja es un acontecimiento de los más duros que se le pueden presentar a los seres humanos, los datos que disponemos nos indica que las emociones tienen un papel importante en el proceso de ruptura y su relación con la manera de pensar y de actuar. Por eso, actuar de forma preventiva para gestionar las emociones y que éstas no dificulten la comunicación necesaria para que las parejas puedan exponer su forma distinta de interpretar lo que ocurre, escuchen, se sientan escuchadas y puedan acordar cómo seguir cuidando de sus hijos, aunque la relación de pareja haya concluido.

El programa de mediación en ruptura de pareja lleva funcionando desde 1990 y tiene como objetivos:

  • Evitar enfrentamientos inútiles entre la pareja y su incidencia de los menores.

  • Disminuir el uso del procedimiento contencioso, como forma de resolver la separación o el divorcio.

  • Evitar los incumplimientos.

  • Fomentar la coparentalidad.

La mediación es beneficiosa para disminuir la intensidad de las emociones, cambiar actitudes e ideas equivocadas sobre ruptura, pareja y familia, facilitar la continuidad de la relación, además del hecho de conseguir acuerdos. En este proceso de acomodación emocional, resulta muy adecuada la presencia de un tercero que aporte claridad en la neblina emocional de quienes desean acabar bien esta compleja etapa de su vida y disponer de un espacio neutral donde la comunicación sea posible y fructífera. Es aquí donde la mediación tiene sentido para proporcionar ese tercero imparcial y el lugar idóneo donde realizar las conversaciones.

La mediación que la Fundación ATYME ofrece es una fórmula extrajudicial, alejada del juzgado, un enfoque social, para que las parejas puedan resolver sus desacuerdos, de forma que reduzcan el coste emocional y económico del divorcio, un servicio ofrecido gracias al apoyo de la Comunidad de Madrid para los ciudadanos de esta comunidad.

El programa está orientado a que la forma de separarse no dificulte la continuidad de la responsabilidad compartida y se recoja el derecho-necesidad de los hijos/as de seguir contando con su padre y con su madre.

La apuesta de la Fundación ATYME en trabajar la mediación, como medida preventiva, ha sido una constante desde 1990 y lo seguimos haciendo, una mediación extrajudicial, donde los ciudadanos puedan acudir sin necesidad de apoyarse en entramados legales. Una mediación que está más relacionada con un enfoque social y no jurídico, donde se trabaja el conflicto de forma diferente, sin protocolos ni normas fijas y desde las personas que están en esa situación. Una fórmula a la medida, no estandarizada, gestionada con los propios interesados y desde ellos mismos, con sus reglas imperfectas.

En mediación nos encontramos con situaciones difíciles, inestables, personas que están pasando por unos momentos que les crean vulnerabilidad situacional y no pueden atender a los mensajes de tener cordura, cuestiones de protocolo ni formulismos excesivos. Las personas necesitan ser escuchadas, creídas en la versión parcial de sus historias y que nos podamos situar en su forma de percibir lo que acontece y que se sientan comprendidas, por lo que el objetivo no es conseguir un acuerdo justo, sino un acuerdo respetuoso, basado en la comprensión y no en el enjuiciamiento.

Por eso, la mediación que llevamos a cabo desde hace más de 35 años tiene un enfoque centrado en la persona, en sus circunstancias, en su manera de percibir lo que le ocurre, en la forma en que se relaciona con su entorno, en su derecho a decidir y a equivocarse, un enfoque que le aleja de lo reglado, de lo que marca la ley, de que otros decidan por ella, un enfoque que incentiva la participación y la responsabilidad, que empodera a las personas para que se sientan conductores de su propia vida, que infunda valores, actitudes y comportamientos que rechacen la violencia, garantizando el respeto a las personas y fomenten la colaboración, en lugar del enfrentamiento.

La mediación que practicamos facilita la esperanza y el optimismo, que están en la base de la autoeficacia, que es la creencia de que uno tiene el control de los acontecimientos de su vida y eso nos lleva a orientar nuestro trabajo, además de acompañar a las personas y familias a que puedan dar salida a sus conflictos, a enviar un mensaje a la población sobre la importancia de asumir la propia responsabilidad de nuestras acciones para que podamos participar en la creación de un mundo en paz.

Guía de Ruptura de Pareja

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Guía de Divorcio

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Aplicaciones de la Mediación

La colilla que colmó el cenicero

La colilla que colmó el cenicero es un cortometraje que refleja un conflicto de ruptura de pareja. Rosa y Felipe han decidido separarse pero no encuentran la manera de seguir funcionando como padres.